19 septiembre, 2011

Ejercicios de clarificación

Si tiene problemas para alcanzar un objetivo o siente una resistencia en su interior respecto a su consecución, pruebe con este ejercicio:

1. Coja un trozo de papel y escriba este encabezamiento: «La razón de que no pueda conseguir lo que quiero es...». A continuación, empiece una lista de todo lo que se le ocurra para completar la frase. No le dedique demasiado tiempo, ni se lo tome tampoco demasiado en serio. Limítese a escribir rápidamente veinte o treinta cosas que acudan a su mente, aunque le parezcan tonterías o estupideces. Cualquiera de estas listas podría empezar más o menos así:

La razón de que no pueda conseguir lo que quiero es...

Soy demasiado perezoso.
No tengo bastante dinero. No existe.
Ya lo intenté antes y no lo conseguí. Mi madre me dijo que no podría.
No quiero. Es demasiado difícil. Me da miedo.
A X no le gustaría.
Es demasiado divertido. Y así sucesivamente.

2. Pruebe a hacer el mismo ejercicio, pero esta vez nombre concretamente lo que quiere. Por ejemplo: «La razón de que no pueda conseguir un buen empleo es que...», y prosiga a partir de ahí.


Luego siéntese tranquilamente durante unos minutos con su lista y vea si alguna de las frases que ha escrito le parece cierta. Si cree que lo es en cierto grado o nivel, trate de descubrir qué tipo de limitaciones se pone a sí mismo y a su mundo.

3. Escriba entonces una lista de las actitudes más negativas que pueda concebir con respecto a sí mismo, a otras personas, a sus relaciones en general, al mundo y a la vida. Siéntese de nuevo con su lista y trate de descubrir si alguna de estas ideas tiene poder emocional sobre usted, a nivel consciente o inconsciente.

Si al realizar estos ejercicios siente en cualquier momento una emoción especial, no trate de reprimirla, y experiméntela con toda plenitud, aceptándola por completo. Esta emoción puede manifestarse como un flash de una experiencia pasada, o como algo que sus padres o maestros solían decirle y que, de alguna manera, ha programado su visión del mundo.

4. Cuando crea haber terminado el ejercicio, especialmente si ha conseguido detectar uno o varios conceptos negativos alojados en su interior, rompa y tire todas las listas. Esto simboliza el escaso poder que, de hecho, deben tener en su vida. Luego, siéntese tranquilamente, relájese y haga algunas afirmaciones que sustituyan los conceptos que más le limitan y constriñen por otros más positivos, más constructivos y más abiertos.

Veamos algunos ejemplos de afirmaciones clarificadoras:

Ahora me libero de todo mi pasado. Es algo concluido y me siento libre.
Ahora hago que desaparezcan todos los conceptos negativos y limitadores. No tienen ningún poder sobre mí.
Ahora perdono y libero a todos los que conforman mi vida.
Todos somos libres y felices. No tengo que tratar degustarles a los demás.
Puedo gustar y ser amado independientemente de lo que haga.
Ahora me libero de toda la culpabilidad acumulada, de todos los temores, resentimientos, decepciones y envidias.
Me siento libre y limpio.
Todas las actitudes e imágenes negativas que tengo con respecto a mí mismo se disuelven.

Me amo y me estimo. Todas las barreras que se oponen a que me exprese plenamente y a que disfrute de la vida están cayendo.
El mundo es hermoso. El universo siempre provee.


Más ejercicios de clarificación

1. Perdón y liberación: Anote en un trozo de papel el nombre de todos los que considere que, a lo largo de su vida, le han tratado mal, le han herido, perjudicado, o hacia quienes sienta o haya albergado resentimiento, cólera o rencor. Al lado del nombre de cada persona escriba lo que le hicieron, o el motivo de su resentimiento.

Luego, cierre los ojos, relájese y vaya imaginando y visualizando una a una a todas estas personas. Hable un poco con ellas y explíqueles que en el pasado sintió ira o rencor hacía ellas, pero que ahora está haciendo todo lo posible por perdonarles todo y por disolver y liberar toda la energía bloqueada que haya entre ustedes. Bendígales y dígales: «Os perdono y os libero. Seguid vuestro camino y sed felices». Cuando haya terminado, escriba: «Ahora os perdono y libero a todos» y tire el papel como un acto simbólico para expresar su liberación de estas experiencias del pasado.

Son muchas las personas que ven en este proceso de liberación y perdón algo milagroso que les libera inmediatamente de viejas cargas y del resentimiento y la hostilidad acumulados. Lo más maravilloso es que las personas a que usted se refiere, aunque nunca vuelva a verlas, captarán su perdón en un plano psíquico, lo que contribuirá también a la clarificación de sus propias vidas.

Puede suceder que la primera vez que haga este ejercicio no experimente ningún alivio o liberación con respecto a algunas personas (especialmente si se trata de sus padres, su cónyuge o cualquier otra persona muy importante en su vida). En caso de que albergue una fuerte carga emocional o sentimientos profundamente arraigados en relación con esas personas, quizá le convenga hablar con un terapeuta o un consejero, o bien hallar un entorno seguro en que poder expresar abiertamente la ira y el dolor que siente. No debemos forzarnos a nosotros mismos a perdonar hasta tanto no hayamos aceptado y expresado nuestros sentimientos hacia esas personas. Una vez que lo hayamos hecho, lo normal es que el perdón surja de un modo natural. Siga practicando este ejercicio de vez en cuando, continúe bendiciéndoles y perdonándolas tanto como le permita su corazón y verá como su resentimiento acaba disipándose. Y recuerde que lo hace en su propio beneficio, en pos de su salud y de su felicidad.
Muchas personas han visto milagrosamente curados sus problemas físicos tras seguir este método. Esto ocurre porque muchas afecciones físicas como el cáncer y la artritis están directamente relacionadas con la acumulación de la cólera y el resentimiento.

Anote ahora el nombre de todo aquel a quien, a lo largo de su vida, haya podido herir o perjudicar y escriba también qué fue concretamente lo que le hizo. Vuelva a cerrar los ojos, relájese y vaya imaginando a cada una de esas personas. Hábleles de lo que les hizo y pídales que le perdonen y le bendigan. Luego, imagínelos haciendo lo que les pide.

Cuando crea haber terminado con este proceso, escriba al pie de la página o encima de todo lo escrito: «Me perdono y me absuelvo de toda culpabilidad aquí y ahora, y para siempre». Después rompa el papel y tírelo.


Último paso del proceso de clarificación

Rebusque por los trasteros, armarios, cajones, en el garaje, en el sótano y en todas partes donde se hayan ido acumulando «trastos» que no necesita y tírelos o regálelos. Esta acción concreta y vigorosa en el plano físico simboliza las que ha emprendido en los niveles mental, emocional y psíquico (desembarazándose de trastos viejos e inútiles, dejando fluir la energía y poniendo «la casa en orden»). Esto hará que se sienta magníficamente, sobre todo si mientras lo hace expresa afirmaciones tales como: Cuanto más fluyo hacia fuera, más espacio creo para que entren en mí cosas positivas. Me gusta dar y recibir. Al limpiar y ordenar mi espacio físico, limpio y ordeno mi vida en todos los sentidos. Estoy poniendo orden en mi vida, preparándola para todo lo bueno que ahora fluye hacia mí.
Doy gracias por todo lo bueno que tengo y por todo lo bueno que ha de venir.

Visualización Creativa
(Autor:Shakti gawain)

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