19 septiembre, 2011

Fijacion de objetivos

Posiblemente, lo más complicado a la hora de conseguir lo que uno quiere en la vida es el simple hecho de concretarlo. Es lo más difícil, y sin duda alguna, lo más importante.

A lo largo de mi vida he comprobado que esto es indefectiblemente cierto. Siempre que he tenido la rotunda y clara intención de crear algo concreto, se ha manifestado casi inmediatamente (a veces, pocas horas o pocos días después de haberlo decidido claramente) y con muy poco esfuerzo por mi parte. Yo lo experimento como una especie de «clic» en mi conciencia cuando, de pronto, confluyen mi rotundo convencimiento de lo que deseo y el convencimiento igualmente intenso de que voy a conseguirlo. A veces hay que emplear bastante tiempo y energía para llegar a ese punto de total clarificación, y muy a menudo, ese «clic de la claridad» se ha visto precedido por sentimientos de confusión, desesperación o desesperanza de los que he tenido que desembarazarme. Por tanto, no se preocupe... Las horas de mayor oscuridad son precisamente las que preceden al amanecer.

En lo que a mí misma respecta, el ejemplo más evidente de esto lo constituye el proceso de profunda reestructuración emocional que llevé a cabo en mi vida durante diez años hasta que logré aclarar mi intención de encontrar una pareja para toda la vida. Aunque pensaba que estaba preparada para ello, sabía que aún tenía que superar muchos temores profundos y sentimientos contradictorios. Cuando conseguí reconocer conscientemente esos sentimientos y me esforcé por superar mis miedos y mis viejas pautas emocionales, mi intención me quedó clara. Tres semanas después, ¡empecé a salir con el hombre que hoy es mi marido!

Descubrir lo que uno quiere en la vida puede verse facilitado por un proceso de fijación de objetivos. Muchas veces me resulta útil hacer ejercicios con lápiz y papel, que a continuación les explicaré. Antes de pasar a comentar dichos ejercicios, cuando practique la fijación de objetivos es importante que tenga en cuenta varias cosas:
Recuerde que fijar objetivos no significa que tenga que aferrarse a esos objetivos. Puede cambiarlos cuando quiera o considere necesario.
Recuerde también que fijar objetivos no significa que tenga que perseguirlos esforzándose, forcejeando o porfiando. No significa que tenga que dejarse llevar por una dependencia emocional para conseguirlos. Muy al contrario, fijar objetivos puede ayudarle a ir por la vida sin tantas preocupaciones, sin esforzarse tanto y disfrutando más.

La esencia de la vida es el movimiento y la creatividad, y los objetivos le aportan un enfoque y una dirección por los que canalizar su natural energía creativa, contribuyendo por lo tanto a darse a los demás y a hacer una positiva aportación al mundo, lo que, a la vez, refuerza su sensación de bienestar y de satisfacción. Los objetivos sirven para ayudarle y para apoyar sus fines más auténticos.
Los objetivos pueden concebirse con el ánimo de que la vida es un juego agradable, y que, además, puede ser muy gratificante. No hay que tomárselos demasiado a pecho. Pero, al mismo tiempo, debe concederles la importancia y el peso suficientes para que le resulten verdaderamente valiosos.

Es probable que por el solo hecho de seleccionar sus objetivos descubra en usted ciertas resistencias emocionales. Puede notarlo de muy diversas maneras, a través de la depresión, de la desesperanza o de sentirse abrumado al tratar de fijar los objetivos. También puede sentir el deseo de distraerse comiendo, durmiendo o haciendo cualquier otra cosa. Estas reacciones emocionales (en caso de que se le presenten) son indicativas del modo en que usted mismo trata de eludir lo que quiere en la vida. Es importante seguir adelante y no cerrarse a la experiencia de estos sentimientos y reacciones, asumirlos y abordarlos con el método adecuado. Hacerlo así le será muy útil.

Por otra parte, verá cómo todo el proceso le resulta agradable, expansivo, divertido e iluminador. Confío en que así sea.
No haga una fijación de objetivos demasiado complicada o profunda. Empiece con cosas simples y sencillas. Recuerde que siempre está a tiempo de cambiar y modificar sus objetivos sobre la marcha.

Ejercicios

1. Siéntese. Coja lápiz y papel y anote los siguientes conceptos:
Trabajo/carrera
Dinero
Tipo de vida/propiedades
Relaciones
Expresión creativa
Ocio/viajes
Desarrollo personal/educación

Ahora, teniendo bien presente su actual situación en la vida, anote bajo cada concepto cosas que le gustaría tener, cambiar o mejorar en un futuro próximo. No piense demasiado. Limítese a anotar cualquier idea que le venga a la mente y que tenga buenas perspectivas.
El objetivo de este ejercicio es hacer que se suelte y que piense en lo que quiere en los distintos aspectos de su vida.

2. Coja otra hoja de papel y escriba como encabezamiento: «Si pudiera ser, hacer y tener todo lo que quiero, mi vida podría describirse idealmente así:...». Entonces vuelva a relacionar los siete conceptos y bajo cada uno de ellos escriba uno o dos párrafos (o más si quiere) describiendo su situación ideal en la vida, hasta donde sea capaz de imaginar.

El objeto de este ejercicio es proyectarle y situarle más allá de sus límites actuales. Por lo tanto, deje correr su imaginación y concédase de verdad todo aquello que le gustaría tener alguna vez.
Cuando haya terminado, añada un concepto más: situación mundial/medio ambiente. Describa el tipo de cambios que le gustaría ver introducidos en el mundo durante su vida, si tuviese poder para cambiar las cosas (la paz mundial, la pobreza, la concienciación de todos respecto a los demás y de nuestra tierra, las escuelas convertidas en apasionantes centros de enseñanza, los hospitales transformados en verdaderos centros de salud, etc.). En este sentido, puede mostrarse tan creativo como quiera y comprobará cómo tiene todo tipo de ideas interesantes en las que hasta entonces nunca pensó.
Ahora, reléalo todo y medite un rato. Créese una imagen mental de sí mismo en un mundo hermoso y llevando una vida maravillosa.

3. Coja otra hoja de papel. Basándose en lo que le parezca más importante con relación a la situación ideal que antes ha descrito, haga una lista de los diez o doce objetivos que en ese momento considere los más importantes en su vida. Recuerde que puede cambiar y modificar esta lista en cualquier momento (ya verá cómo lo hace de vez en cuando).

4. Ahora anote: «Mis objetivos a cinco años vista», y haga una lista de los objetivos más importantes que le gustaría alcanzar en los próximos cinco años.

Es estupendo escribir sus objetivos en forma de afirmaciones, como algo que ya hubiese conseguido. Esto contribuye a hacerse una idea más clara y rotunda. Así, por ejemplo:
Actualmente poseo ocho hectáreas en el campo, con una hermosa casa, un huerto, un arroyo y muchos animales. He conseguido ganarme la vida holgadamente coordinando seminarios y dando conferencias ante un público entusiasta que me aprecia.
Al escribir sus objetivos, asegúrese de anotar cosas que sean verdaderamente reales y significativas para usted, cosas que pueda querer de verdad y no lo que piense que debería querer. Nadie tiene por qué ver su lista de objetivos a menos que usted lo desee, y por tanto, puede ser totalmente honesto consigo mismo.

5. Repita el proceso descrito más arriba con relación a sus objetivos para el año en curso. No se imponga demasiados. Si al principio tiene muchos, no deje más que los cinco o seis más importantes. Compruebe que son coherentes con sus objetivos para los próximos cinco años antes previstos. Es decir, asegúrese de que, en líneas generales, van en la misma dirección, de manera que cuando haya conseguido los objetivos de un año, haya dado un paso con respecto a sus objetivos para cinco años. Por ejemplo, si uno de sus objetivos marcados para el plazo de cinco años es llegar a tener su propio negocio, uno de las metas para el año en curso podría ser reunir una determinada cantidad de dinero, o conseguir un empleo en un negocio similar en el que pudiese adquirir la experiencia necesaria. Anote ahora sus objetivos para los próximos seis meses, para el mes siguiente y para la semana que viene. Y, nuevamente, trate de que sean sencillos; los tres o cuatro que le parezcan más importantes en los períodos de tiempo más cortos. Sea realista con respecto a lo que le gustaría conseguir. Vuelva a asegurarse de que son coherentes con sus otros objetivos a más largo plazo.

Puede resultarle difícil concretar tanto respecto a lo que haya de depararle el futuro y también puede sentir cierta incomodidad al planificar su vida. No obstante, el hecho de trazarse un plan no le obliga a seguirlo. En realidad, lo lógico es que vaya cambiando considerablemente. Este ejercicio tiene por objeto:

a) Adquirir práctica a la hora de fijar objetivos.
b) Hacerle ver que algunas de sus fantasías pueden convertirse en realidad si usted quiere.
c) Tomar verdadero contacto con las directrices y propósitos más importantes en su vida.

Es conveniente que anote los objetivos en su cuaderno. Y, de vez en cuando, más o menos una vez al mes, o siempre que le parezca útil hacerlo, siéntese, coja su cuaderno y rehaga algunos de los procesos descritos, revisando y remodelando sus objetivos como le parezca oportuno. Asegúrese de fechar sus notas cada vez que las haga y póngalas por orden en su cuaderno, porque es muy interesante e instructivo mirar hacia atrás y ver cómo vamos evolucionando. Algunas normas generales:

1. Para los objetivos a corto plazo (una semana o un mes), no se engañe y sea realista. Elija cosas que esté bastante seguro de poder conseguir, a menos que se sienta especialmente impulsado a abordar algo importante (lo que también es muy recomendable de vez en cuando). Cuanto más a largo plazo sea su objetivo, más imaginativo y expansivo podrá mostrarse para que sus horizontes se ensanchen sin cesar.
2. Cuando compruebe que no ha logrado alguno de sus objetivos (lo que inevitablemente sucederá) no se critique o asuma que ha fracasado. Limítese a reconocer que no ha logrado tal objetivo y determine si sigue siendo válido para usted. Es decir, decida si quiere intentarlo de nuevo o prefiere dejarlo que se vaya. Es sumamente importante que contemple de este modo lo no alcanzado. De lo contrario, pueden acumularse en el fondo de su mente y hacer que inconscientemente sienta que ha «fracasado», lo que hará que tienda a evitar fijarse objetivos.
3. Cuando compruebe que ha logrado un objetivo, aunque sea pequeño, no deje de felicitarse por ello. Dése una palmadita en la espalda y disfrute por lo menos durante un momento del hecho de haberlo conseguido. Con demasiada frecuencia alcanzamos nuestras metas sin apenas advertirlo ni disfrutar del hecho de haberlas logrado.
4. No se proponga hacer demasiado al mismo tiempo. Fíjese objetivos que sean beneficiosos para usted. Y, si se siente desbordado, confuso o desalentado, simplifique. Puede centrarse en metas relativas a un aspecto concreto de su vida, tales como conseguir un empleo o entablar una relación.

Este proceso no tiene más razón de ser en última instancia que ayudarle a disfrutar más de la vida.

Si se fija muchos objetivos que acaba por no conseguir, esto se debe, probablemente, a que se traza metas demasiado ambiciosas, de un modo poco realista, son cosas que en el fondo no desea y que, por tanto, no tiene en su fuero interno una verdadera intención de conseguir. Propóngase cosas que de verdad quiera y le gusten.

Las metas que se trace deben hacer que se sienta bien (animado, expansivo, complacido y motivado). De no ser así, ¡busque nuevos objetivos!

Shakti Gawain

No hay comentarios:

Publicar un comentario