Cada uno de nosotros tiene en su interior toda la sabiduría y los conocimientos que necesita, y podemos utilizarlos a través de nuestra mente intuitiva, que es nuestro nexo con la mente universal. Sin embargo, a veces puede resultarnos difícil conectar con nuestra sabiduría superior. Una de las mejores maneras de hacerlo es entrar en contacto con nuestro guía interior y llegar a conocerlo a fondo.
Al guía interior se le conoce con nombres muy diferentes, tales como consejero, guía espiritual, amigo imaginario o maestro. Es como una parte superior de nosotros mismos, que puede revelársenos de muy distintas maneras, pero que, por lo general, llega en forma de una persona o un ser con quien hablamos o nos relacionamos como un amigo sabio y afectuoso.
A continuación transcribo un ejercicio para ayudarle a encontrar a su guía espiritual. Si quiere, puede hacer que un amigo se lo lea mientras usted hace la meditación. Y, si lo prefiere, léalo todo usted mismo y después cierre los ojos y hágalo.
Cierre los ojos y relájese profundamente. Vaya a su santuario interior y pase en él unos minutos, relajándose y orientándose. Luego imagine que dentro de su santuario se halla usted de pie frente a un sendero que va estrechándose hasta perderse en la distancia. Empiece a caminar por él, y a medida que avanza, vea cómo a lo lejos una forma empieza a acercarse irradiando una luz clara y brillante. Conforme la distancia se va acortando, empiece a distinguir si se trata de un hombre o una mujer, qué aspecto tiene, qué edad, y cómo va vestida la persona en cuestión. Cuanto más cerca esté, más detalles podrá distinguir de su rostro y de su aspecto general.
Salude a ese ser al encontrarse con él y pregúntele cuál es su nombre. Acepte el primer nombre que se le ocurra sin importarle cuál sea.
Luego enséñele a su guía el santuario y paseen juntos por él como si lo explorasen. Puede que su guía le descubra cosas en las que nunca había reparado. También puede ocurrir que les baste a ambos el simple hecho de estar juntos.
Pregúntele a su guía si hay algo que quisiera decirle, o si querría darle algún consejo en ese momento. Si lo desea, puede hacer algunas preguntas concretas. Puede que obtenga respuestas inmediatas, pero si no es así no se desanime, porque, de alguna manera, las respuestas le llegarán más adelante.
Cuando sienta que la experiencia de estar juntos ya se ha completado, déle las gracias a su guía y exprésele su estima, y pídale que vuelva otra vez a encontrarse con usted en el santuario. Ahora abra los ojos y vuelva al mundo exterior.
Cada persona vive la experiencia de encontrarse con su guía de un modo muy distinto, y por lo tanto, es difícil generalizar. Básicamente, lo importante es que la experiencia le sea agradable. Si no es así, sea creativo e introduzca los cambios que considere necesarios para que le satisfaga.
Si no ha conseguido percibir a su guía con claridad y nitidez, no se preocupe. A veces se manifiestan en forma de un resplandor luminoso o como una figura irreconocible y borrosa. Lo importante es que sienta su poder, su presencia y su amor.
Si se le presenta un guía bajo la forma de alguien conocido, no hay ningún problema salvo en el caso de que no se sienta muy bien con esa persona. En tal caso, repita el ejercicio y pida que su guía se presente bajo una forma con la que le sea cómodo y agradable relacionarse.
No se sorprenda si su guía le parece en algún aspecto excéntrico e insólito, porque la forma en que se nos muestran procede de nuestra propia mente creadora, que es ilimitada. Así, por ejemplo, un guía puede tener un sorprendente e insólito sentido del humor, un nombre exótico o una especial afición por la gesticulación. A veces, no usan palabras para comunicarse con nosotros, sino la transmisión directa de impresiones e intuiciones.
Puede suceder también que su guía cambie de forma e incluso de nombre; o que sea el mismo durante años. También puede ocurrir que tenga más de un guía al mismo tiempo.
Su guía estará siempre ahí para que usted lo llame siempre que quiera o necesite mayor orientación, sabiduría, conocimientos, apoyo, inspiración creativa, amor o compañerismo. Muchas personas que han establecido una relación con su guía se encuentran con él diariamente en sus meditaciones.
La técnica de la burbuja rosa
Esta meditación es tan sencilla como maravillosamente eficaz.
Haga lo siguiente:
Siéntese o échese cómodamente. Cierre los ojos y respire lenta, profundamente y con naturalidad.
Vaya relajándose cada vez más profundamente. Imagine algo que le gustaría que se manifestase.
Suponga que ya ha ocurrido y dibújelo en su mente con tanta claridad como pueda.
Luego, con el ojo de su mente, rodee su fantasía con una burbuja de color de rosa y coloque su objetivo dentro de la burbuja. El color rosa es el que se asocia al corazón, y si las vibraciones de este color rodean cualquier cosa que se visualice, ésta le aportará sólo aquello que esté en perfecta armonía con su ser. El tercer paso consiste en desprenderse de la burbuja e imaginársela flotando en el universo, sin dejar de contener el objetivo visualizado.
Esto significa que «se libera» emocionalmente de él para que sea libre y flote en el universo atrayendo y concentrando energía para lograr que se haga realidad.
No necesita hacer nada más.
Visualización Creativa
(Autor: Shakti Gawain)
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